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Clase social: ¿La próxima característica protegida?

25-08-2023

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En este artículo, nos adentramos en la apremiante cuestión de si la clase social debe reconocerse como característica protegida. A continuación, examinaremos el panorama jurídico actual y exploraremos las posibles repercusiones de ampliar la protección a la clase social.

El panorama jurídico actual 

The Equality Act 2010 (EqA) serves as a legal fortress, shielding individuals from workplace and societal discrimination based on nine protected characteristics: age, disability, gender reassignment, marriage and civil partnership, pregnancy and maternity, race, religion or belief, sex, and sexual orientation. 

The EqA goes further by covering association and perception. This means protection extends beyond personal possession of a characteristic – it includes those perceived or associated with it. This expansive approach offers elevated protection against discrimination in various life aspects.

Abordar la clase social: ¿Una pieza que falta? 

Under the Equality Act, social class is not a protected characteristic. In the UK, workplace social inequality looms large. A mere 7% attend independent fee-paying schools, yet about 71% of top military officers, 75% of top judges, 51% of leading journalists, and 61% of top doctors hail from such educational backgrounds. Ponder this: Two babies born on the same day, in the same hospital, yet destined for vastly different lives due to their parents’ circumstances. One heads to a council flat, while the other to a mansion. From that point, far too often, life’s path is predefined. 

Si a ello se añade la carga de unas tasas universitarias exorbitantes y la crisis del coste de la vida, los obstáculos para quienes proceden de la clase trabajadora se disparan. Las becas son escasas y apenas hacen mella en la búsqueda de la movilidad social. 

Un llamamiento al cambio 

In 2020, the Trade Union Congress (TUC) raised its voice, advocating for social class to be recognised as the tenth protected characteristic within the Equality Act. The aspiration? To foster a more inclusive work environment for those whose roles are entangled with their social class. When selecting a workplace, equality and diversity stand paramount. Should workplace parity be undermined by actions linked to social class, a quandary arises. 

Cyprus and India have already laid down constitutional restrictions on class-based discrimination, shedding light on a potential UK lag in this domain. This beckons us to consider whether the time has come for the UK to bridge this gap and align itself with global strides toward social equality. 

Discriminación indirecta

Desentrañar las capas de la discriminación indirecta desvela un escenario complejo. Se produce cuando un empresario aplica una disposición, criterio o práctica (PCP) aplicable a todos, incluidos aquellos con características protegidas. Sin embargo, esta PCP perjudica de forma desproporcionada a las personas con dichas características, colocándolas en una situación de especial desventaja. Cuando se produce este desequilibrio y la PCP no se considera proporcionada para alcanzar un objetivo legítimo, se produce un caso de discriminación indirecta. 

Examinar el escenario 

Consider a case where the requirement to have attended a Russell Group university is set. This seemingly innocuous criterion could potentially disadvantage individuals from working-class backgrounds – both individually and as a group. Naturally, employers strive for the most qualified candidates. This is likely to be their legitimate aim. Yet, when dismissal or refusal to employ is based on university attended or even accent, the onus shifts. Proving proportionality to a legitimate aim becomes the employer’s challenge. Given the hurdles overcome by individuals from working-class backgrounds to attain qualifications, this can indeed pose a fertile ground of litigation should social class become a protected characteristic.

La búsqueda del ‘bienestar integral’ 

En el ámbito de la contratación, la búsqueda de ‘completo’ candidatos es habitual. Esto suele traducirse en la búsqueda de candidatos con experiencias diversas, que posiblemente incluyan años sabáticos o viajes. Pero el problema es el siguiente: estas expectativas pueden perjudicar a las personas de clase trabajadora. Permitirse un año sabático o viajar mucho puede estar fuera del alcance económico de muchos, lo que les hace parecer ‘menos completos’ únicamente por su estatus socioeconómico. 

Acoso: Más allá del lugar de trabajo 

Fuera del lugar de trabajo, resuenan los ecos de la discriminación de clase social. Los estadios de fútbol, microcosmos de la sociedad, son testigos de esta realidad. Cánticos como “alimentar a los escoceses” y “firma, firma, nunca conseguirás trabajo” resuenan entre los aficionados del Liverpool. Estas burlas se remontan a la década de 1980, una época de desempleo rampante en Liverpool. Los cánticos aluden sutilmente a la pobreza y reflejan un problema social más profundo. 

Teniendo en cuenta las recientes detenciones por ‘tragedia’ cánticos de los hinchas del Chelsea sobre Hillsborough, uno se pregunta: ¿No debería ampliarse el alcance para incluir la burla de la clase trabajadora o la pobreza? Sobre todo en tiempos de crisis del coste de la vida, parece primordial fomentar el respeto y la empatía en el discurso público. 

El lenguaje cotidiano ejerce un poder que a menudo refuerza involuntariamente las divisiones sociales. Términos como “Chav,” “Toff,” “bin dippers,” o incluso “bog standard comprehensive” se dirigen a las personas únicamente por su origen socioeconómico. Esta disparidad lingüística pone de relieve la importancia de reconocer y desmantelar los estereotipos que forman parte de nuestro léxico. 

Definición de clase social: Un rompecabezas jurídico 

Grabar la clase social en un marco jurídico es descifrar el intrincado tapiz de la sociedad. Los sociólogos la definen como la clasificación de los individuos en función de su ocupación, en la que los médicos, abogados y profesores universitarios gozan de mayor estatus que los trabajadores no cualificados. Dentro de estos roles residen el poder, la influencia y la riqueza, cada uno de los cuales marca distintas posiciones sociales. 

Los empleadores suelen buscar personas con elocuencia y educación privada, ya sea por medios directos o indirectos. El estatus socioeconómico de un individuo, mezcla de factores como la renta familiar, el nivel educativo, el prestigio de la ocupación y el lugar de residencia, desempeña un papel fundamental en la definición de su clase social. 

Sin embargo, la clase social no siempre es inmediatamente perceptible. El laberinto de sus complejidades puede confundir a los legisladores encargados de definirla. Pensemos en ello: ¿Debe protegerse a alguien que en su día estuvo en desventaja socioeconómica, pero que ahora se encuentra en un terreno más firme? Los difusos límites de la clase social exigen introspección. 

Elaborar un marco jurídico 

Aunque la vaguedad de la clase social plantea problemas, el caso de Grainger Plc v Nicholson [2010] ICR 360, EAT, offers a glimmer of hope. This precedent showcases the courts’ ability to weave legal frameworks for inherently intricate concepts. The same could be said with employee status where overtime case law has defined what constitutes employee using a number of factors.  

En busca de la claridad 

Defining social class within a legal scaffold demands clarity. I advocate considering low income, limited wealth, material deprivation, area deprivation, and even the occupational backgrounds of an employee’s parents during their teenage years. These measurable categories could lay the groundwork for a coherent framework, one that weaves the nuances of social class into the fabric of the Equality Act and allow case law to evolve over time 

En el ámbito del Derecho laboral 

Within the realm of employment law, a significant gap persists. Currently, the protection of social class in workplaces remains an optional pursuit. ‘Clasismo’ es irresponsable, ya que no se reconoce como un concepto procesable. 

En la actualidad, los empresarios tienen el poder de discriminar sin ramificaciones legales. Piense en esto: Seleccionar a los candidatos en función de la universidad a la que asistieron, como favorecer a los licenciados del Russell Group, reduce intrínsecamente las oportunidades para los de clases sociales más bajas. Es probable que esto limite la movilidad social.

Barreras invisibles 

La disparidad es flagrante, sobre todo en ámbitos como los bufetes de abogados. Las personas de clase trabajadora y las procedentes de entornos económicamente desfavorecidos están notablemente infrarrepresentadas. ¿Puede considerarse discriminatorio? Mi opinión es que sí. A menudo, la clase social determina silenciosamente las trayectorias profesionales, provocando desequilibrios. 

A failure to ascend to senior positions despite earnest endeavours widens the gap between lower-class and middle-class employees. To bridge this divide, workplaces must nurture a culture of acknowledgement, addressing the impacts social class can wield.

Una visión del cambio 

¿Por qué no cambiar el punto de vista hacia una evaluación holística durante la contratación? Me vienen a la mente casos de ‘contratación a ciegas’, en la que las solicitudes se examinan sin identificadores personales, centrándose únicamente en las aptitudes y atributos. Si la clase social fuera una característica protegida por la Ley de Igualdad, se allanaría el camino a políticas más justas que fomentarían la inclusión. Esta transformación catalizaría una oleada de responsables de contratación concienciados.

Un llamamiento a la inclusión 

Mientras que otras características protegidas pueden solaparse, la clase social puede estar claramente sola en los debates sobre discriminación. Esto justifica su posición única dentro de la Ley de Igualdad. 

Imagine if social class found protection under the Equality Act. The outcome? A workforce more inclusive, meritocratic, and socially mobile. This transformation reaps rewards for employers too – a workforce daring to dream, a diverse pool of insights, steering decisions with a broader perspective and positively impacting their clientele. 

En el tapiz de la ley y la equidad, la introducción de la clase social como salvaguardia podría tejer un tejido de inclusividad sin precedentes. Una ley con el poder de elevar los lugares de trabajo, la sociedad y las aspiraciones de los individuos que buscan elevarse por encima de los confines de las circunstancias. 


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Información adicional

  • Autor de la noticia:Michael Michaeloudis | Tariro Carmel Nyoka | Berin Karaaslan

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Berin Karaaslan

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